El diario de la UNLaM y la calidad de su contenido

Un periodista debe, ante todo, informarse. Por eso, en medio de esa tarea diaria fue que ingresé a la versión web del diario de la UNLaM para leer sobre la universidad y sus alrededores. Mientras recorría la home, encontré una nota (¿?) sobre los Fotologs.

No pude no leerla: su título era atractivo y su bajada interesante. Ya me daba una idea del desastre del contenido y no lejos de mi pensamiento, así fue. Paso a transcribirla y a incluirle, algunas de las tantas acotaciones que se me vinieron a la mente.


Fotologs: la nueva moda de sobreexponerse en Internet

Después del chat por MSN (frase poco feliz. Ah! ¿no hay otros canales de chat?) y de la explosión de los mensajes de textos, el fotolog parece ser la práctica (¿qué? ¿el fotolog una práctica?) que más atrae a los adolescentes. El fenómeno de publicar fotos, información personal y recibir comentarios de desconocidos (no generalicemos) no para de crecer porque, según los jóvenes, es una forma rápida de “conocer gente nueva”.

Los adolescentes, en constante búsqueda de su propio espacio, eligen la “red de redes” (o la web, para los más avanzados) (tampoco hay que ser una luz para saber lo que es la web...), ya que estos sitios gratuitos (¿eh, te comiste una parte o qué?, ¿qué sitios?, en la red de redes hay muchos...) les ofrecen la posibilidad de tener su propio lugar para expresarse de forma pública. Así, esta práctica se volvió masiva entre los adolescentes, que desconocen el peligro que representa (falta la música de fondo del programa Impacto Chiche y su infaltable locutor leyendo este texto...).

Los fotologs están invadidos de datos personales que, muchas veces, se publican para concretar algún encuentro con personas que se “conocieron” a través de la web (además de que es medio chocante la forma en que está redactada... ¡vamos, arcaicos! ¿por qué conocieron con comillas?). Esta práctica resulta más compleja, ya que nunca faltan los oportunistas que se aprovechan de la credulidad juvenil y tratan de incursionar en prácticas dañinas como la trata de blancas, la pornografía infantil o la prostitución (che, paren un poco. ¿Exageración? Nah, te parece).

Lo digital primero
Según el sitio oficial, el servicio de fotolog nació como una red de 200 amigos universitarios que compartían fotos privadas con sus conocidos; y, luego, decidieron abrirlo para todos los usuarios virtuales. Así es como se crearon los autodenominados ‘fotologueros’ o ‘floggers’, que comenzaron su uso de Fotolog.com (de nuevo, la redacción muchachos, se nota que quien escribió esto no tiene idea) compartiendo imágenes con familiares y amigos. “Lo bueno de los flogs es que podemos conocer a mucha gente y saber cómo son porque suben sus fotos”, relató Camila, de 14 años, residente de San Justo. Y agregó: “No dudaría en encontrarme con alguien si me gustara”.

A pesar de lo arriesgado que esto parezca, la joven admitió que, “igual, lo seguimos usando porque nos gusta y, además, porque somos adolescentes y no tenemos mucha conciencia” (¿no había otra declaración más patética de la pobre chica?).

Frente a esta problemática, Claudio Robles, psicólogo social y docente de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), opinó que, “en los jóvenes, hay un aspecto esperable en su comportamiento, que es la búsqueda de ‘lo nuevo’ y la experimentación con la que se enfrentan”. Sin embargo, “cuando los chicos se encuentran con gente que no conocen, se requiere de la supervisión de los adultos”, aseveró (che, entre otras, ¿los padres también van a bailar con sus hijos?).

Los especialistas (¿quienes? porque tengo más dudas que certezas) recomiendan que los padres estén atentos cuando sus hijos se encuentran frente a la PC, aunque reconocen que esta tarea resulta bastante difícil de llevar a cabo. Por eso, es importante “acercarse a los jóvenes y escucharlos para saber lo que les pasa de verdad”, aconsejó el docente (mmmm... la dejo pasar).

Manías peligrosas
La tendencia está a la vista. Según una reciente encuesta, el 60 por ciento de los adolescentes (¿de dónde? ¿de Argentina o del Congo Belga?) tiene fotolog y muchos lo consideran más importante que la dirección de correo electrónico (¿yyyyy? No entiendo). “Mi flog lo actualizo todos los días porque siempre tenés cosas para decir y necesitás que te lo devuelvan a través de un posteo”, remarcó Martín, de 18 años, estudiante universitario (y lo malo de esto es...¿?).

En tanto, Inés Susana Giannattasio, psicóloga social de la localidad de Ramos Mejía, explicó que, “durante la adolescencia, se produce la búsqueda de la identidad y se necesita pertenecer a un grupo exclusivo”. (pará... ok, además de que eso no es algo nuevo, ¿qué tiene que ver?)

Por otra parte, el mensaje que cada uno de ellos deja en un fotolog ajeno puede ser leído por cualquier usuario con acceso a Internet, o sea, millones de personas (¿hacía falta la aclaración?). Por eso, (por eso, ¿qué?) “los chicos lo sienten como un lugar común”, aseveró Giannattasio, ya que “tiene un alcance masivo y lo pueden realizar sin la supervisión de los mayores”.

Además, la profesional explicó que otra de las causas que atraen a los adolescentes a esta práctica consiste en “la fusión del espacio público con el privado”; un show parecido al programa televisivo “Gran Hermano”, donde todos espían y vigilan la vida ajena. En ocasiones, esta situación puede ser muy peligrosa, ya que los datos e intenciones se pueden falsear y, a su vez, los jóvenes fomentan el riesgo publicando direcciones y teléfonos reales (a ver, además de que es super exagerado, no es tan así).

Por último, Claudio Robles sintetizó que “toda práctica que se convierta en exclusiva para un sujeto, cualquiera sea su edad, se convierte en una práctica nociva”. En este sentido, el psicólogo social consideró que se deberían promover, además de Internet, actividades como ir al cine o leer un libro (¿quéeeeeeeee?) .

Mientras tanto, el mundo de los ‘floggers’ crece y se naturaliza en una sociedad cargada de excesos (wtf? - para cambiar un poco con el "¿quéeee?").

Algunas Preguntas:
  1. ¿Quién dejó que esta nota se publicara?
  2. ¿Dónde habrán dejado el criterio periodístico la/s persona/s encargadas de la nota?
  3. ¿Sabrán que, este artículo puede ser leído por "cualquier usuario con acceso a Internet, o sea, millones de personas"? Tengan en cuenta eso...
  4. El fenómeno de sitios como fotolog.com tiene mil aspectos mucho más interesantes que el hecho de decir que puede llegar a ser excesivo en su uso y cosas tan antiguas como que Internet es peligroso porque frente al descuido de un usuario sin conocimientos pertinentes puede derivar en que otras intenten llevar a cabo "prácticas dañinas como la trata de blancas, la pornografía infantil o la prostitución"...
  5. Volviendo a la frase inicial de esta entrada: Un periodista debe, ante todo, informarse. ¿Qué pasó, muchachos?